Ya conocemos que las dietas milagrosas y veloces no son del todo ciertas, a pesar de esta realidad, las costumbres que cambies te pueden ayudar mucho en este proceso. Si tienes problemas de obesidad o sobre peso, o simplemente quieres mantenerte en forma, más allá de seguir un procedimiento de alimentación adecuado, es necesario que modifiques algunas costumbres. Para bajar de peso sin rebote no sólo es ineludible una dieta balanceada y ejercicio, hay factores como las emociones que intervienen directamente en la acumulación de grasa en zonas específicas del cuerpo.
Según un estudio realizado por el psicólogo Dr. David McClelland en la Universidad de Harvard, los pensamientos y actitudes diarias ayudan a bajar de peso de forma consciente. Aquí te indicamos cuáles son las más eficientes:
Emociones: La mente es muy enérgica y tal vez tu más transcendental rival para perder peso, si estas molesto y estresado, no sólo te saltarás la dieta, sino que consumirás en abundancia sobre todo golosinas y comida chatarra que se verá irradiado en tu silueta.
Metas realistas: No intentes bajar 5 kilos en tres días y tener cuerpo modelo de catálogo. Ten siempre en mente que tener un peso acorde con tu estatura y edad, es más saludable y beneficioso que simplemente estar delgado, esto solo influiría a la vista. Lo correcto es realizar un plan alimenticio acorde a tus necesidades.
Sin castigos a tu autoestima: Para rebajar el exceso de peso no debes martirizarte por cada alimento que ingieras fuera de tu dieta, aliméntate conscientemente, sabiendo qué es lo que quieres conseguir. Rechaza los sentimientos de culpa que lo único que te provocan son pensamientos de fracaso que te hacen ver que reducir peso es imposible para ti.
Dietas estrictas: No son nada recomendables, puesto que generalmente tienen efectos secundarios nada positivos para tu salud como por ejemplo alterar tu sistema nervioso, pérdida de cabello, estrés y uno muy peligroso caer en trastornos alimentarios.
No comas postres: Mentalízate a dejarlos por lo menos entre semana, verás que no solo ahorrarás mucho dinero, sino que te evitará que sigas subiendo de peso; créeme que si formas un ahorro con ello, podrás comprar los presentes para la navidad de tu familia.
No “amplíes los combos”: Es bastante frecuente que te sugieran agrandar el pedido original, técnica muy utilizada para conseguir mayores ventas, porque en relación a lo que cuesta casi ni lo sentimos. Pero debemos tener claro que una orden pequeña de papas fritas o gaseosa te consentirá saciar el antojo de una comida rápida de vez en cuando.
Vigila tu peso: Lo correcto es reducir peso poco a poco para conservarte delgada por más tiempo, de esta manera consigues mantener hábitos sanos que perfeccionan tu calidad vida integralmente.
Menos es más: El punto clave de una buena alimentación es ingerir poca cantidad de alimentos, pero con mayor frecuencia.
Ejercicios Es el integridad para tu cambio de hábitos. Además de sus sin numerosos y sanos beneficios, te ayudará a perder más kilos y a evitar la incómoda flacidez. Haz ejercicio por lo menos 20 minutos al día: no es necesario que ingreses a un gimnasio, puedes aprovechar para hacer las compras, ir a buscar a tus hijos al colegio caminando, subir las escaleras en lugar de usar el ascensor, bajarte antes del autobús, lavar tu vehículo, cortar el césped o lo más lindo compartir jugando con tus niños en el parque.
Elimina los snacks: Cuando estás dispuesto a preparar los alimentos o aún falta un rato para alimentarte, es común que sacies tu hambre con snacks de paquete. Además de ser muy adictivos, contienen muchas calorías. Si tienes mucha hambre, prefiere una fruta o barra de cereal.
No comas a la madrugada: Si eres de las personas que se levanta durante la noche en busca de comida en el refrigerador para buscar algo de picar, debes eliminar este mal hábito. Un consejo muy aplicable es que te acuestes a descansar hasta las 8 de la noche, porque pasada esta hora tu cuerpo pide comer más, o en lugar de esto puedes probar bebiendo agua, ya que a veces confundimos el hambre con la sed.

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